domingo, 26 de abril de 2020

Argentina condenada al fracaso

En principio quiero agradecer a todos los que han comprobado la veracidad de la información que se brinda en este espacio.
Debe quedar en claro que en Argentina no se puede ser partidista, y defender a un sector de la brecha y atacar al otro sector, por la sencilla razón de que los integrantes de cada uno de los sectores no tienen por lo general convicciones muy fuerte en donde se sientan arraigados. Hemos visto como los funcionarios pasan de uno a otro sector, o bando.
Lamentablemente siendo la Argentina un país rico, los argentinos han sabido devastarlo varias veces.
Los culpables son los políticos, los gobernantes, los dirigentes, y por supuesto, los argentinos todos, que por acción u omisión nunca están a la altura de los acontecimientos.
En la actualidad afectados por el "coronavirus", más todos los problemas económicos y financieros la quiebra es inminente. La impresión monetaria es la única forma de tener dinero disponible para el pago de sueldos y todo lo que involucra esta desgracia que en gran parte es heredada del gobierno de Mauricio Macri, quien goza de total impunidad.
Cuanto más se critica a los gobernantes, de cualquier partido o ideología, y se observa al pueblo se debe ir a los gobenantes a pedirles perdón. No confundir con una supuesta solidaridad social en torno al coronavirus, porque prevalece lo individual, la gente tiene miedo y se cuida. Además el obierno de Alberto Fernández a destinado sumas importantes de dinero fresco, billetes nuevos recién impresos.
Se vienen tiempos muy difíciles, como siempre es un clásico argentino. Parafraseando  a Duhalde quien dijo que la Argentina está condenada al éxito, en realidad la Argentina está condenada al fracaso sistemático.
Pero ahora la crisis es mundial y afectará a todos los países capitalistas. Pero luego la crisis no sólo será económica sino social. Un nuevo orden mundial se puede estar gestando, quizás previsto por alguna potencia, o poder oculto. Quizás el plan ya esté antes del conoravirus siendo éste una consecuencia del mismo plan, o aprovechando el pánico mundial de muchos ser el chivo espiatório de lo que vendrá. No podemos hacer futurología sólo padecer las consecuencias de un enemigo que actúa sobre los desarmados, que siempre somos todos nosotros.